45335 – González Byass Néctar (Pedro Ximénez)

9,20

100% Pedro Ximénez

Néctar presenta un intenso color ébano con lágrima muy amplia y sensación visual de gran intensidad. En nariz ofrece aromas extremadamente ricos, con predominio de las notas dulzonas de frutos secos como pasas, higos y dátiles, acompañados de aromas de miel y regaliz. En boca resulta aterciopelado y untuoso, con una acidez que mitiga el dulzor extremo y la calidez del alcohol, y un final muy largo y sabroso. Néctar es ideal como postre y perfecto con helado de vainilla o chocolate negro.

100% Pedro Ximénez

Néctar presenta un intenso color ébano con lágrima muy amplia y sensación visual de gran intensidad. En nariz ofrece aromas extremadamente ricos, con predominio de las notas dulzonas de frutos secos como pasas, higos y dátiles, acompañados de aromas de miel y regaliz. En boca resulta aterciopelado y untuoso, con una acidez que mitiga el dulzor extremo y la calidez del alcohol, y un final muy largo y sabroso. Néctar es ideal como postre y perfecto con helado de vainilla o chocolate negro.

Marca

Gonzalez Byass

Fue en 1835 cuando el joven Manuel María González Ángel fundó González Byass e inició, así, una larga y apasionada andadura dedicada al mundo del vino. Manuel Mª encontró el mejor apoyo para iniciarse en el fascinante negocio del Jerez en su tío materno, José Ángel , Tío Pepe. Él fue quien le enseñó todo sobre el vino Fino hasta el punto de darle nombre a la solera fundacional en cuyas botas aún hoy puede leerse “Solera del Tío Pepe”. Así empieza a forjarse la leyenda del Fino más famoso de España y del mundo. Animado por el continuo desarrollo de las exportaciones y el creciente éxito de su empresa, Manuel María González decidió asociarse con Robert Blake Byass, su agente en Inglaterra, a quien en una carta escrita en 1844 le recomendaba vender un vino “excepcionalmente pálido…” fueron las primeras botas de Tío Pepe enviadas al Reino Unido donde tuvieron una magnífica acogida. La alianza comercial entre las familias Byass y González se mantuvo hasta el año 1988 cuando la familia Byass se retiró del negocio y la bodega pasó a los descendientes directos de Manuel María González.