Álvaro Palacios
Álvaro Palacios es uno de los más famosos elaboradores de vinos de España, uno de los que tiene más proyección internacional y una de las personas que mejor representa la revolución enológica que vivió España a partir de la década de los ochenta.
Álvaro Palacios, un joven que nación encima de la bodega familiar en Alfaro (La Rioja), es hijo de una numerosa y tradicional familia de cinco generaciones de bodegueros riojanos. Él es el séptimo de 9 hermanos, estudió enología en la Universidad de Burdeos bajo la tutela de Jean Pierre Moueix y realizó sus prácticas en algunas de las propiedades vitivinícolas más prestigiosas del mundo, entre ellas Château Pétrus, que le proporcionó René Barbier.
Allí conoció lo que es un “gran vino”, su procedencia siempre monástica y su expresión casi mística. También viajó a Napa Valley se dio cuenta de la expectación que causa el legado cultural en el Nuevo Mundo y lo que allí se esperaba de España por su envergadura histórica y vinícola.
Una vez en casa, las discrepancias familiares sobre la manera de hacer vino en la bodega familiar, propició que Álvaro Palacios saliera del negocio familiar y se dedicara a otros trabajos sin abandonar el mundo del vino.
Su labor comercial le llevó en 1989, con 24 años, a reencontrarse con René Barbier, ex trabajador de la empresa familiar de los Palacios, quien le propuso unirse a un grupo, donde estaban José Luís Pérez, Carles Pastrana y más tarde Daphne Glorian, para hacer grandes vinos clásicos en esa zona tan abrupta como aislada y atrasada, pero con una larga tradición vinícola.
Álvaro Palacios estuvo dudando entre Priorat y Bierzo, pero aceptó el reto del Priorat. En 1999, junto a su sobrino Ricardo Pérez, inició su proyecto vitivinícola en el Bierzo.
Álvaro Palacios era el más joven por lo que fue bautizado coloquialmente por sus compañeros como “el delfín”, apodo que más tarde daría nombre a uno de sus vinos más famosos, el Finca Dofí.
En aquel momento, Álvaro no tenía dinero y para iniciar el proyecto vendió su moto y compro una viña, que bautizó como Finca Dofí.
Su filosofía era hacer vinos pero no venderlos, por lo que se pone a trabajar con Magreñán, la tonelería de su pueblo natal y vende barricas.
Viajó durante tres años por toda España y Francia con coches de segunda mano y lo que ganaba lo invertía en el Priorat, donde se acercaba los fines de semana para cuidar la viña.
En 1992 decidió ir a vivir al Priorat, y sacó al mercado Les Terrases (un vino de ensamblaje, al estilo de La Rioja).
En 1993 compra la viña de L’Ermita y hace un vino de 100 € (el más caro de España en aquel momento) puesto que ocupó hasta que llegó el Pingus en 1999.
Compraron y recuperaron algunos viñedos centenarios de Garnacha, plantaron nuevos viñedos de Cabernet Sauvignon, Merlot y Syrah en las empinadas terrazas, acomodaron humildes bodegas, algunas compartidas, apostaron por buenas barricas de roble francés y empezaron con pequeñas producciones de vinos expresivos con personalidad marcada por el terrior y el clima.